COLECCIÓN DE ADMINÍCULOS
Contemplando minuciosamente mi habitación, encontré los objetos más inútiles y aparatosos, empezando por la “instrumentación pictórica” por así decirlo. Tarros reciclados vacíos, con la creencia de ser útiles en algún momento, acumulando polvo y reduciendo el espacio, en mi ya de por sí estrecha habitación, algunos con restos de pintura o con pinceles en remojo, soportando días allí, otros con lápices, esferos y marcadores caducos con la tinta seca ya rendidos de esperar un oficio y destinados únicamente al cesto de la basura.
Entre otras curiosidades tropecé con recortes de revistas, crucigramas a medio llenar, (porque uno siempre creer llenarlos algún día), libros con mínimas posibilidades de releerse. Todos ellos albergando esperanzas de uso, y yo claro, adjudicándoles una importancia fortuita, como excusa a mi propia incapacidad de deshacerme de tanto caos. Al final los únicos sobrevivientes serán ellos, y darán testimonio de mi existencia.
CARTA A FRIDA KAHLO
CONFESIONES REFRACTADAS EN UN SER ILÓGICO QUE TRANSGREDIÓ LA MUERTE.
Puede ser difícil hacerle una carta a un desconocido, o por el contrario, facilitar la libertad de expresión. Con la imposibilidad de leerla, mi querida destinataria, se limitará a ser mi inspiración.
Mi simpatía por ti esta fundamentada en libros, revistas, cine y por supuesto tus pinturas, todas configuran un perfil difuso y no del todo confiable, pero aún así, siempre has sido de mi interés, quizás por el hecho de ser una intrusa en los reinos masculinos de la pintura y la cantina, por confesarte sin ningún pudor en cada uno de tus lienzos, por transgredir los prejuicios de una época, por ser fiel a tus principios y enamorarte sin temor a la desilusión.
Al ver tus pinturas me aventuro en este mundo diseñado por los hombres, con la posibilidad de ser mujer, pero también hombre, artista, intelectual, sentimental, profunda, vana. Tan solo surgir, sin el temor a la observación y el análisis.
Tú revelas el poderío de la feminidad y el arte, y nos asombras con tu incesante pasión por la vida.